Desde hace nueve meses vivimos, yo y mi familia, bajo una nube permanente que cubre el cielo de esta "bella" ciudad. Estamos a principios de junio y apenas sale el sol, las nubes se precipitan cada vez que los rayos solares intentan asomar timidamente en el cielo de París. Para una persona mediterránea esto puede ser una verdadera locura.
No me extraña por ello el carácter de los parisinos, y muchos de los franceses. No cabe duda que el clima condiciona el carácter y atempera las personalidades.
Frialdad, esto es lo que se encuentra aquí.
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